viernes, 24 de abril de 2009

Ma Carmen Arellano

El culto israelita de expiación (Lv 16ss) es remplazado por la ofrenda única, la sangre de cristo:ya no es el sacerdote quien entra en el santuario para ofrecer dones y sacrificios para el perdón de los pecados del pueblo y por los propios, un acto que se va repitiendo durante generaciones; si no que es Cristo queirrumpe en la historia, el sacerdote eterno que se ofrece en sacrificio de expiación de una vez para siempre por la humaniddad entera; derramando su sangre para llevarnos a la verdadera libertad de Hijos de Dios que le pueden a clamar Abba-Padre.



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