martes, 17 de febrero de 2009

Clara S.

"Cuando digan:"paz y seguridad", entonces, de repente vendra sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta"

Me llama mucho la atención la oposición presente aquí, sugiere una inesperada paradoja entre lo que se espera en el día del Senor, y los dolores y la ruina que recibirán. Parece indicarnos que si vivimos en la oscuridad, sin las lámparas encendidas, pereceremos. Nos invita de este modo a vivir con el corazón en el vela, en vilo, atento al menor de los gestos de Aquel a quien ama, es la actitud propia del corazón que ama.

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