"¿Quién nos separará del amor de Cristo? La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? En todas estas cosas somos más que vencedores, en virtud de Aquel que nos amó."(Rom 8,35-37)
Nadie nos puede separar del amor de Cristo, para cualquier cosa que uno tenga que afrontar en la vida, el amor de Cristo es más fuerte y está siempre presente, es más fuerte que de la muerte. Esta frase me recuerda las palabras de Jesús sobre el tesoro. Nosotros tenemos un tesoro que ningún ladrón nos puede robar, con esta certeza podemos afrontar el mundo con todas sus dificultades y libres de los miedos. Esta frase se hace todavía más verdadera cuando uno sabe cómo vivió Pablo y lo que ha tenido que afrontar en su vida...la cárcel, las incomprensiones, las dificultades con los amigos como Bernabé, y la muerte por Cristo.
1 comentario:
Uno de los testos muy significativos es este y a veces parece que las tonterías más insignificantes nos pueden. Creo personalmente que aunque en la debilidad experimentamos el desánimo, el amor que es el impulso indispensable para luchar siempre permanece.
Emely.
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