miércoles, 11 de febrero de 2009

Cristina L.

!Nada nos separará del amor de Dios!(Rm 8,35-39)

La vocación del hombre es el amor, es vocación a darse, buscando la felicidad del otro, y encontrar así la propia felicidad. Como dice san Juan de la Cruz, «al atardecer seremos juzgados en el amor». Vale la pena que nos preguntemos al final de la jornada, cada día, en un breve examen de conciencia, cómo ha ido este amor, y puntualizar algún aspecto a mejorar para el día siguiente.

Estoy animada, porque sé que nunca me ha abandonado Dios; porque mucha gente me ama y me espera.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué bonito! Hacer examen de conciencia, no de lo que he "hecho", sino de lo que he "amado"... ¡Me lo apunto! Gracias :)
Vanesa Gj.

Cris dijo...

Me gusta... cuando llega el final del día solemos pensar, por lo menos yo, en lo "malo" que he hecho durante y no tanto en lo bueno...empezaré a revisar el "bien" hecho...
Muchas gracias Cristina!!

Ana M. dijo...

Para mí este texto es francamente impresionante y, cuando lo leo, me queda paz interior. Como tú dices podemos estar animados porque sabemos que nunca nos ha abandonado Dios.

Javi dijo...

Y además de nuestro amor a los demás, creo que este texto insiste todavía más en el amor que recibimos de Dios. Si el poder del amor que creó el universo está con nosotros, ¿qué podemos temer?