"Te basta mi gracia. Mi fuerza se realiza en la debilidad" (2 Cor 12, 9)
Cuando una se siente débil, pequeña, impotente... Es reconfortante recordar que es precisamente en nuestra fragilidad donde Dios se hace presente. Lo importante no es que yo haga, sino que me deje hacer; no es que yo sepa amar, sino que me deje amar; no es que yo sea luz para los demás, sino que deje pasar Su luz a través mío; no es que yo sea fuerte, sino que Él se hace fuerte en mí...
3 comentarios:
Suenan aquí ecos del gran misterio de la cruz, aparente necedad y escándalo, que sólo es "comprensible" desde la fe, desde el Espíritu.
No tengo mucho comentario que hacerte, sólo que es un texto que me encanta y creo que con tus palabras expresas muy bien su profundidad. Gracias
Me fascina este texto... y tú has expresado bien lo que debe quedarse grabado en lo más hondo: No se trata de que nosotras(os) seamos la luz, sino de que Él sea luz en nosotras(os), no se trata de que no seamos débiles, sino de que Él se muestre en nuestra debilidad y se sirva de ella. Gracias!
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