miércoles, 11 de febrero de 2009

Luisa D

Estimo que los sufrimientos de la vida presente no se puede comparar con la Gloria que nos espera y que ha de manifestarse (Rom 8,18)

La Gloria que ha de manifestarse, aunque la presencia del Espiritu en nosotros es muy discreta, esperamos la transformación de todo nuestro ser alcanzando la gloriosa libertad de los hijos de Dios, manteniendo nuestra fe siempre vijilante.

1 comentario:

Javi dijo...

¿Es discreta la presencia del Espíritu en nosotros?
A veces me da la impresión de que el Espíritu está haciendo en nosotros milagros cotidianos a los que nos hemos acostumbrado: la fraternidad, la paciencia en la comunidad, la superación de la pereza, la sonrisa cuando no nos apetece... Ciertamente, opino que el Espíritu está muy presente entre nosotros, pero sólo para quien quiera verlo.