"Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues hago lo que aborrezco. Y, si hago lo que no quiero, en realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí... querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero." (Rm 7, 15-19)
San Pablo en este texto ha logrado, a mi parecer, expresar con mucha claridad y profundidad el misterio que habita a todo ser humano.
Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, sin embargo de nuestro corazón no siempre brota bondad y amor, también todos los sentimientos más horribles como el odio, la venganza salen de él... El ser humano es capaz de realizar los gestos de amor más maravillosos, pero también las atrocidades más increíbles. Experimentamos cada día en nuestra carne lo que Pablo dice, aquellos que hemos vivido un encuentro con Cristo que hemos descubierto el tesoro vivimos en esa constante lucha, estamos llenos de deseos. Deseamos que sea Cristo quien viva en nosotros, que podamos ser sal y luz del mundo, como Él lo quería, pero te encuentras con tu debilidad y te cuesta explicar que ocurre dentro de ti y cuesta mucho más aceptarla.
Les comparto esta frase que leí en un libro y me ayudó mucho: "el Espíritu derramado en nosotros hace posible aceptar nuestra condición frágil y limitada, porque se hace cargo de ella y hace posible que dejemos de considerarla como un obstáculo entre Dios y nosotros." Dios nos ama tal y como somos y "se hace fuerte en nuestra debilidad."
¡Dios te bendiga!Xochilt
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